Sobre nosotras

1996. Chimbote, costa norte del Perú.

El olor a sal entrando por las ventanas. El asfalto caliente bajo los pies. Dos hermanas jugando a vender bajo el sol del verano. Aquellos veranos no terminaban.

Cyndi en bikini azul marino de rayas rojas. Una imagen que aún llevamos dentro.

Pasarían años antes de que entendiéramos que algo de Leonika ya estaba allí...

De dónde venimos…

No nacimos en cuna de oro. Nuestro abuelo fundía metal en un taller y a veces, entre piezas, dibujaba un Machu Picchu en miniatura, casi un capricho de artista. Nuestro padre heredó el taller. Nuestra abuela y nuestra madre vendían ropa.
Crecimos entre dos manos: las que fundían y las que doblaban.

Lo que aprendimos de nuestra madre...

Nuestra madre también vendió, durante un tiempo. Lencería, sobre todo. Lo empezó, pero no lo sostuvo. No tuvo una red, ni nadie que le enseñara a elegirse primero. Hizo lo que pudo con lo que tuvo. Con los años, esa historia se nos quedó dentro y se convirtió en pregunta:

¿Qué hubiera pasado si ella se hubiera elegido a sí misma?

No tenemos la respuesta. Pero entendimos algo: esa pregunta no era solo sobre ella. Era sobre todas las mujeres antes de nosotras. Y era, sobre todo, sobre nosotras mismas. Leonika nació de ahí.


Una idea simple…
Elegirse no es egoísmo. Es amor en su forma más pura: la que se dirige primero hacia una misma para poder, después, sostener a las demás. Una mujer entera cuida mejor.

Bikinis para el ritual de volver a ti.

Diseñamos piezas que no caducan: bikinis que se quedan en el cajón temporada tras temporada, con siluetas que favorecen y detalles que se sostienen mirados de cerca. Elegantes. Sensuales sin esfuerzo. Pero un bikini Leonika no es solo un bikini. Es la excusa para algo que cada vez hacemos menos. Cerrar los ojos al sol. Mojarse el pelo. Quedarse en silencio frente al mar. Volver al cuerpo. Al agua. A una misma. Eso es lo que diseñamos. Piezas para acompañar el ritual de elegirse.

Dos hermanas, un viaje, una ciudad.

Cyndi cruzó el Atlántico primero. Hally vino detrás. Trenes, aeropuertos, ciudades que no se entendían del todo. Hasta que Madrid se impuso sola no como decisión, sino como evidencia. Aquí, lejos de Perú pero cerca de quienes queríamos ser, empezamos a darle forma a lo que vendría.
Cyndi es diseñadora: espíritu libre, mirada creativa. Hally es psicóloga y trabaja en marketing digital. Una pone el alma en formas; la otra, en palabras.

El nombre

Pasaron los años. Cada una, a su manera, atravesó las suyas. Aprendimos cosas que no se enseñan en ningún lado y, sobre todo, aprendimos que queríamos construir algo nuestro. Algo con amor y con alma.


2023. Una mañana cualquiera. A Cyndi le viene el nombre completo, casi sin pensarlo, como si llevara mucho tiempo esperando ser dicho: Leonika.
No lo eligió ella. Lo eligió el destino, y nosotras solo lo escuchamos.

Primero llegó el nombre. Después, su sentido.
Leon: la leona la fuerza serena. Ika: lo femenino, magnético, luminoso la parte intuitiva de toda mujer. Y, sobre todo, León: el apellido de nuestra madre. Leo, también, de signo.

El inconsciente es buen costurero: cose lo que la mente no dice con palabras.

Para ella, y para todas

Leonika es un homenaje a las mujeres que nos hicieron: nuestra madre, nuestra abuela, nuestras tías. A las que vinieron antes y a las que vendrán. A todas las mujeres del mundo que se cuidan como una leona se cuida. Con firmeza. Con feminidad. Eligiéndose primero, para cuidar a las demás desde un lugar entero.

Leonika es para mujeres que se eligen.

Choose yourself.

Hally & Cyndi